“Amor sceleratus habendi”… El criminal afán de poseer…  (Ovidio Metamorfosis)

Hace mucho el dinero, mucho se le ha de amar
al torpe hace discreto y hombre de respetar
hace correr al cojo y al mudo le hace hablar
Quien no tiene dinero no es de señor

La naturaleza de algunos hombres, especialmente los que se han entregado a la tarea política, propende a la corrupción. Basta con el hecho de que el poder los roce o que las elecciones los santifiquen para que sus ideas, intenciones y deseos se conviertan en materia, en la seca y mísera materia con la que se destruyen todas las ilusiones.

También al hombre necio y rudo labrador
dineros le convierten en hidalgo doctor
cuanto más rico es uno más grande es su valor
Quien no tiene dinero no es de si señor

Y si tienes dinero tendrás consolación
placeres y alegrías y del Papa ración
comprarás paraíso, ganarás la salvación
Donde hay mucho dinero hay mucha bendición


Los ciudadanos parecen haberse acostumbrados al diario saqueo al que es sometido por unos políticos rapaces que conciben su actividad como la de un depredador siempre dipuesto a exprimir hasta la última gota de la sangre de sus víctimas.

Mas, a pesar de que la actividad política parece atraer a toda suerte de delincuentes, a pesar de que la corrupción produce repugancia en la conciencia de todo hombre honrado y socava a diario la raíz de todo estado de derecho, hay algo que parece más grave, más decisivo que demuestra casi definitivamente el curso final de la historia de una sociedad.
El pueblo parece entregado, dispuesto, decidido a soportar toda la carga de iniquidad que la casta política le obliga a llevar sobre sus espaldas.
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Él crea los priores, los obispos, los abades
arzobispos, doctores, patriarcas, potestades
a los clérigos necios da muchas dignidades
De verdad hace mentiras, de mentiras hace verdades

Él hace muchos clérigos y muchos ordenados
muchos monjes y monjas, religiosos sagrados
el dinero les da por bien examinados
a los pobres les dice que no son ilustrados.

La gente común, aquella sobre la que se asienta todo el poder de los estados y de los gobiernos, parece inclinarse a admirar a los políticos corruptos, parece incluso envidiarlos, deslumbrados por la magnitud de sus ganancias, por el descaro de su riqueza y la dimensión de su poder. Entonces, febril como un enfermo incurable, los vota de nuevo, los defiende de los tímidos intentos del estado por poner coto a sus iniquidades y, finalmente, se deja gobernar de nuevo con resignación, pasivamente, por los mismos hombres que la han despojado de todo ápice de dignidad.
No es fácil comprender la razón por lo que esto sucede. Sin embargo, estudiando con calma los datos cotidianos, viendo la televisión, ojeando las bitácoras, leyendo los diarios, escuchando a la gente en los bares sobre los sucesos que caracterian su vida diaria, observando la pasión con que casi todo el pueblo vuelca sus afectos y frustaciones en las actividades de los deportistas, comprobando cómo la capacidad crítica ha sido completamente desactivada por un poder que sólo fomenta unos espectáculos públicos masivos basados en la más vergonzosa venalidad, constando, en fin, que la mayor parte de las personas valiosas, íntegras, capaces y sabias huye de la política como de una enfermedad incurable, podemos llegar a una conclusion plausible.
No es desencanto, ni resignación ni pesimismo. La ascensión de los políticos corruptos, su permanecia en el poder, su inmunidad, están basadas en una enfermedad menos perceptible, pero mucho más grave: la estupidez.
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Yo he visto a muchos curas en sus predicaciones
despreciar al dinero, también sus tentaciones
pero al fin por dinero otorgan los perdones
absuelven los ayunos y ofrecen oraciones

Los políticos cultivan el terreno sobre el que crecen los estúpidos.
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Dicen frailes y clérigos que aman a Dios servir
mas si huelen que el rico está para morir
y oyen que su dinero empieza a retiñir
por quien a de cogerlo empiezan a reír.
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Arcipestre de Hita ya lo dejó escrito : “El dinero es el mundo el gran agitador, hace señor al siervo y siervo al señor, toda cosa del siglo se hace por su amor”